miércoles, 4 de octubre de 2017

Daniel, el Ángel que nos ayuda a obtener misericordia divina




Atributo: Dios el justo.
Planeta: Mercurio.
Coro Angélico:  Arcángeles.
Sefiráh: Hod.
Horario de regencia: de  16:20  a 16:40 horas.
Se lo invoca para:
  • Obtener misericordia divina.
  • Darnos remedio a todos los males.
  • Hacer renace en nosotros nuevas esperanzas y alegría de vivir.
  • Ver el camino cuando estamos indecisos.
Los nacidos bajo su regencia:
Las personas nacidas bajo esta influencia serán trabajadores y ejecutarán sus actividades con mucho amor y percibirán que su intuición puede llegar a la genialidad. Tendrá protección contra las enfermedades. Es determinado y no gusta de nada que no sea claro y bien aplicado. Paciente al extremo, será capaz de soportar casi todo de las personas, pero no acepta ser refinado injustamente, pudiendo ser agresivo. No desperdicia sus esfuerzos en fantasías imposibles. Motivado y justo será una persona pública con capacidad para tratar cualquier asunto. Descubrirá el porqué de muchos problemas sociales y convencerá a la sociedad de sus propuestas. En la infancia puede haber tenido problemas para demostrar afectividad, por eso será común verlo muy pegado a sus hijos. Algunos actos de su adolescencia podrán marcar su vida dándole plena certeza de la ayuda de Dios.
Cita bíblica:
El Señor es bueno con todos;
él se compadece de toda su creación.

Salmo 145:9

DANIEL: ‘EL ANGEL DE LAS MISERICORDIAS’

Una vez más Vesar dejó escapar una maravillosa oportunidad para conseguir superar su timidez. Si se hubiese decidido, ahora no estaría apenada y triste recordando las ocasiones que había desaprovechado para conseguir ver realizado sus sueños.
No sabia que le pasaba, pero cuando se enfrentaba ante situaciones, no acertaba a pronunciar palabra y la mayor de las veces ni tan siquiera se decidía hacerles frente.
El sentimiento de frustración ahogaba su alegría y sin darse cuenta se fue convirtiendo en una joven solitaria.
Comenzó a sentir envidia de los demás. Ellos tenían tanta facilidad para tomar decisiones, que le molestaba el solo pensarlo.
Aquella tristeza fue dibujándose en el rostro de la joven Vesar y su belleza se fue transformando poco a poco hasta tal punto que se convirtió en un ser horrible.
Todos sus amigos comenzaron a tenerle lastima y aquel sentimiento lo único que hizo fue aumentar aun mas su dolor.
Ya apenas si salía. Huía de todos y busco cobijo en la sombra de su timidez.
Cierto día, su angustia era grande y su pena tan amarga, que busco consuelo en la oración.
Elevo su rostro, endurecido por las lagrimas, hasta el cielo, y fijo su mirada en una extraña nube que se le antojo la faz de Dios e invoco su nombre con humildad, diciendo:
-¡Oh Dios mío, ayúdame. Me siento perdida y sin fuerzas para seguir luchando contra mi debilidad! -imploró la joven-.
Sin duda no esperaba respuesta alguna, pero se reconfortaba abriendo su corazón al único ser que no se reiría de ella. Pero se equivoco, pues a sus espaldas una voz la llamo por su nombre:
-Vesar, Vesar, Vesar, por que no aceptas tu condición?, por que no perdonas tu debilidad, tus errores? -pregunto un ser de luz que ilumino la habitación -.
-¿Quién eres?, y como sabes mi nombre? -contesto muy sorprendida la joven -.
-Soy Daniel, el Ángel de las Misericordias, y tu nombre, Vesar, esta inscrito en el Gran Registro del Cielo. Yo te ayudare, pero no podre hacerlo si tu no confiesas tu pecado. Debes saber pequeña que el Eterno es misericordioso y compadeciente, lento en la cólera y rico en bondades -explico el Ángel dulcemente -.
La joven Vesar se sintió descubierta, desnuda ante tan noble ser. Siempre había ocultado en lo mas profundo de su ser la traición con la que un día castigo a su mejor amiga. Quería ser famosa, que todos la venerasen, pero su amiga iba a impedírselo, pues era mas hermosa que ella. Debía evitarlo, y para ello decidió traicionarla. Sin embargo, a pesar de su intento, Vesar no consiguió su propósito y si en cambio perdió a su mejor amiga.
Desde entonces, no se había perdonado y aquel sentimiento de odio le impedía tomar decisiones importantes en la vida, pues el recuerdo de la traición la atormentaba.
Daniel que tenia el poder de la visión sagrada, fue leyendo sus pensamientos y vio que Vesar había aprendido la lección, y le dijo:
-Puedes ir tranquila pequeña Vesar, pues he insuflado en ti el poder de rejuvenecer con tu aliento a los seres y las cosas. Y aunque Vesar no entendió muy bien lo que quería decir aquello, pronto pudo comprenderlo, pues su comportamiento cambio por completo. Ahora tomaba decisiones y cada vez que lo hacia revelaba a los demás su potencial dormido y la ilusión renacía de nuevo en ellos.
Fin

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